Imprescindible pasear por la Carrera del Darro desde la Chancillería o la iglesia de Santa Ana hasta el Paseo de los Tristes donde ya intuimos la Alhambra. Una calle llena de encanto aunque puede ser un poco agobiante si a la mucha gente que suele haber le unimos las bicis y los silenciosos taxis que van pidiendo paso cada dos por tres.
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Imprescindible pasear por la Carrera del Darro desde la Chancillería o la iglesia de Santa Ana hasta el Paseo de los Tristes donde ya intuimos la Alhambra. Una calle llena de encanto aunque puede ser un poco agobiante si a la mucha gente que suele haber le unimos las bicis y los silenciosos taxis que van pidiendo paso cada dos por tres.